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Impactos al medio ambiente de Puerto Rico provocados por los desechos domésticos peligrosos

Por: Ing. Santa D. Ramírez Lebrón

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El manejo adecuado de los residuos sólidos es un factor importante para la protección del medio ambiente y de la salud humana. La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), firmó la Ley de Conservación y Recuperación de Recursos (RCRA, por sus siglas en inglés) para establecer la regulación para el manejo de los residuos sólidos. Sin embargo, la RCRA excluye residuos de materiales de sustancias peligrosas tales como los desechos domésticos peligrosos, tema que estaremos discutiendo en este artículo.

Las leyes y regulaciones federales y estatales y el análisis de datos obtenidos mediante consultas son factores clave en el desarrollo de proyectos investigativos relacionados con el manejo de los residuos sólidos en Puerto Rico. La regulación de los residuos sólidos peligrosos y los esfuerzos para implementar modelos óptimos para su manejo aportan a la mitigación del impacto al medio ambiente producido por la disposición inadecuada de los desechos domésticos peligrosos (en adelante, DDP). Aumentar el interés individual y comunitario de salvaguardar el medio ambiente es el enfoque principal de los diferentes programas de asuntos ambientales que operan en Puerto Rico. Alternativas que contribuyan a salvaguardar el medio ambiente hacen que surja la inquietud y la iniciativa de desarrollar proyectos piloto de orientación que puedan ser utilizados para generar el impacto comunitario necesario.

La clasificación, el manejo y la disposición de los residuos sólidos abarca las propiedades contaminantes de los materiales y su relación con el medio ambiente. RCRA define los residuos sólidos como cualquier basura, desperdicio o lodo de una planta de tratamiento de residuos y otros materiales desechados que resulten de materiales industriales y de actividades comerciales, mineras y agrícolas. El por ciento mayor de los residuos sólidos que se disponen en los rellenos sanitarios es generado por las comunidades y proceden de las actividades domésticas y comerciales y de las actividades de demolición y construcción.

Es indispensable implementar medidas de impacto comunitario que protejan y conserven el medio ambiente y que creen un futuro sostenible desde la perspectiva ambiental. Nuestra investigación ha demostrado que en Puerto Rico no existen ni programas rutinarios ni la infraestructura necesaria para la disposición de los desechos domésticos peligrosos (DPP) como lo son la pintura, los productos de limpieza, los alisadores de pelo, los tintes, los esmaltes, los aerosoles, los fertilizantes, los pesticidas, los herbicidas, las lámparas fluorescentes y los insecticidas, entre otros. Una disposición inadecuada de estos residuos contribuye a una mayor contaminación del medio ambiente y genera costos futuros en su remediación. El manejo inadecuado de los residuos de pintura es uno de los de mayor impacto al medio ambiente por lo que debe surgir el interés para ampliar el conocimiento en la ciudadanía sobre la gestión óptima de estos residuos. Varios municipios, en cumplimiento con el requerimiento de la EPA, han desarrollado e implementado programas de orientación sobre la disposición de los remanentes de pintura, particularmente en la limpieza de los utensilios para pintar y en la preparación, aplicación y almacenamiento de la pintura para evitar que los contaminantes lleguen a los cuerpos de agua.

La base de datos de la EPA refleja que los estadounidenses acumulan aproximadamente 1.6 millones de toneladas de DDP por año; en una casa se pueden acumular hasta 100 libras de DDP en las marquesinas, armarios, balcones o debajo del fregadero. En la consulta realizada para establecer las estadísticas sobre el conocimiento y la receptividad de las personas consultadas se encontró que aproximadamente el 25% de ellas desconocen la identificación de los DDP, el 41% entiende que tal vez tengan conocimiento y el 34% restante reconoce tener el conocimiento para identificar los DDP.

También la consulta muestra que la gran mayoría de los puertorriqueños y puertorriqueñas que se consultaron entienden que el desconocimiento de cómo disponer de los DDP y la falta de áreas hábiles para la disposición son aspectos críticos en su disposición. Las personas expertas expresan que las agencias estatales y municipales deben ser fuentes de apoyo en las regulaciones y promover la orientación sobre los residuos sólidos y el reciclaje. En Puerto Rico no existen programas rutinarios y cotidianos para el desvío de los DDP.

Considerando las regulaciones de la EPA, las consultas y el estudio de los programas, existen actividades de mitigación de riesgo recomendables para el manejo adecuado de los DDP, tales como reducir el almacenamiento, estar alerta a envases con salideros como los blanqueadores con cloro, seguir cuidadosamente las instrucciones de uso y almacenamiento proporcionadas en las etiquetas del producto, almacenar productos peligrosos solo en envases originales y nunca quitarles las etiquetas; al pintar, aplicar en las superficies el material restante que quede en los rolos y brochas, reducir el exceso de pintura en los equipos antes de lavarlos, descargar las aguas de lavado en el sistema sanitario, evitar el uso de disolventes, explorar alternativas para descartar el aceite de motor usado y las baterías a las compañías que se dedican al reciclaje, evitar la disposición de los residuos en los contenedores de basura comunal y la implementación de programas de orientación, entre otros.

Se necesitan programas proactivos y de impacto comunitario que promuevan la conservación del medio ambiente a la hora de disponer de los DDP. Balancear los costos y la conservación ambiental supone considerar factores prácticos, ambientales y económicos para determinar alternativas costo-efectivas para la recolección de los DDP. Es imperativo implementar planes de acción en los que las agencias de asuntos ambientales, las compañías privadas y el ente comunitario asuman la conciencia social para gestionar adecuada y responsablemente los DDP. Es importante que nuestras acciones demuestren que somos capaces de salvaguardar el entorno natural para ésta y futuras generaciones. Reforzar el conocimiento de la ciudadanía sobre cómo los DDP provocan la contaminación del medio ambiente, del subsuelo, de los acuíferos y de los cuerpos de agua deben ser puntos clave para futuras investigaciones.

Para tener un mejor futuro, todas las personas debemos colaborar activamente para fomentar ideas sostenibles que ayuden salvaguardar el medio ambiente para esta generación y las venideras. ¡Para cuidar nuestro ambiente no se espera, se provoca!

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