El Bosque Universitario (de la UPR-Río Piedras)

Por: Dr. Fernando Abruña, FAIA

El recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico cumplió en el año 2003 cien años desde su fundación. Con motivo de esa celebración, la institución desarrolló un proyecto entre el estudiantado de la Escuela de Arquitectura para articular un diseño de lo que sería, para aquel entonces, el Parque del Centenario. Se seleccionó un diseño con intenciones de ejecución destinado a ocupar los terrenos que en un pasado albergaron las instalaciones atléticas de Pista y Campo (incluyendo la estructura de gradas) del recinto de Río Piedras. Estos terrenos ocupan un espacio importante entre la Facultad de Educación en el lado Sur, el Centro de Estudiantes en el Norte, la antigua Escuela de Arquitectura (antes Centro de Profesores y Profesoras) en el Este y el Teatro de la Universidad en su costado Oeste.

Además del diseño del estudiantado, se recibieron propuestas de firmas de diseño locales y otras de oficinas de calibre mundial para canalizar las intenciones del proyecto. Algunas de éstas tomaban el lugar como fulcro para el desarrollo de un plan más abarcador y ambicioso. Las propuestas incluían la demolición de las gradas y la integración del espacio hacia el área Oeste cercano al teatro.

Se iniciaron trabajos de construcción que generaron controversias entre las personas proponentes y ciertos sectores de la comunidad universitaria. Las protestas que se generaron detuvieron el proyecto en lo que se desarrollaba alguna postura consensuada entre los diferentes grupos.

Al detenerse el proyecto el área se convirtió, con el paso de los años, en un área rica en biodiversidad, donde crecen numerosos árboles y arbustos que albergan decenas de especies de flora y fauna silvestre incluyendo una colonia de coquíes, entre otras. La controversia de varios años en el recinto de Río Piedras giró en torno a convertir el Parque del Centenario en un Bosque Urbano del campus. Esta idea fue acogida favorablemente por el pasado Rector del Recinto de Río Piedras, el Dr. Carlos Severino Valdez, luego de conversaciones con diferentes sectores de la comunidad universitaria.

La organización universitaria UPR Verde propuso que el área se designara como una servidumbre de conservación a perpetuidad, propuesta que fue acogida por el rector. Fue en esos momentos que éste me hizo un acercamiento para que, junto al Dr. José Molineli, participara con un representante del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y el Doctor Luis Bonilla, arbolista en la UPR, como integrante del Comité de Conservación Ambiental del recinto. A través de este comité se hicieron varias recomendaciones incluyendo hacer un inventario del material vegetativo en el lugar y completar un proceso formal para solicitar que el DRNA autorizara la servidumbre propuesta.

En el año 2015, de manera separada, fui abordado por varios profesores y estudiantes que entendían que los trabajos de construcción ejecutados eran invasivos y que la intención original del proyecto no estaba representada por las acciones de construcción tomadas. El acercamiento a mi oficina fue motivado por varios factores, entre ellos: haber sido profesor de la Escuela de Arquitectura de la UPR, haber formado parte del Comité de Conservación Ambiental del recinto de Río Piedras, ser catedrático retirado del recinto y haber tenido experiencias profesionales previas relacionadas con la arquitectura sostenible.

Nos reunimos con varios oficiales del recinto de Río Piedras de la UPR y con varios grupos estudiantiles. Hasta el momento hemos hecho cerca de seis presentaciones que han ido madurando con el tiempo. La controversia, según nuestra opinión, se centra en tener claro si se desea desarrollar un parque o un bosque. Los diversos componentes de la comunidad universitaria se dividen en facciones representativas de estas dos posturas.

Al preparar el concepto de lo que entendemos más prudente desarrollar en ese importante predio de terreno, investigamos las definiciones de parques y de bosques. La literatura sobre el tema es muy variada y las definiciones de ambos términos, bastante elásticas dependiendo del país, el contexto y las circunstancias. De manera general, podemos decir que un parque tendrá un uso más intenso que lo que supone un bosque. A partir de estas diferencias desarrollamos el concepto de Bosque Universitario y propusimos la siguiente definición: Una gran zona verde pública en un recinto universitario, utilizado para actividades mínimas no invasivas de recreación pasiva sin menoscabar la ecología natural del lugar. Hasta el momento esta definición ha sido bien acogida. Una vez definido el marco de acción en función de una definición más clara de lo que se desea lograr, sugerimos un Plan de Participación donde pudiéramos integrar los diferentes sectores e intereses que inciden en el proyecto. Para ello propusimos un curso de tres créditos con proyección dual: académica, para estudiantes universitarios y de educación continua para personas vecinas de la comunidad de Río Piedras y otras interesadas en el proceso. A través de este curso se intenta incorporar la participación activa de los diferentes sectores para lograr una solución consensuada.

Hasta el momento tenemos claras las siguientes doce estrategias que se desean incorporar como parte de la solución de diseño:

  1. Lograr autonomía energética mediante el uso de fuentes renovables de energía

  2. Usar seguridad e iluminación compatibles con la conservación de cielos oscuros

  3. Disfrutar de autonomía hídrica mediante la cosecha de aguas de lluvia

  4. Requerir mantenimiento mínimo vía focos activos y áreas de recreación pasivas

  5. Dar prioridad a soluciones con infraestructura verde

  6. Minimizar la infraestructura gris

  7. Integrar estrategias de resiliencia para atender cambios futuros

  8. Permitir perímetros y fronteras permeables al cambio

  9. Alentar conexiones intracampus: Facultad de Educación/ Centro de Estudiantes, Teatro, Antiguo Edificio de la facultad de Arquitectura, otros

  10. Actuar de acuerdo con las limitaciones presupuestarias y ajustes fiscales en proceso

  11. Desarrollar acciones a corto plazo

  12. Incentivar la participación multisectorial e interdisciplinaria

Para ser consistentes con estas estrategias, será necesario implantar las siguientes medidas de conservación con diligencia, relacionadas con el lugar:

  1. Conservar la vegetación

  2. Hacer cambios mínimos en la topografía

  3. Conservar el impluvio natural

  4. Conservar ecologías existentes (flora/fauna)

  5. Conservar y proteger la escultura “Dialogo Cósmico” de Satoru Sato

  6. Remodelar las gradas existentes transparentando el interior y exterior de éstas

 

Siguiendo estas estrategias y medidas de conservación se proponen los siguientes usos:

  1. Centro de Estudios e Interpretación utilizando el interior de las gradas existentes

  2. Gradas naturadas mediante la siembra de vegetación endémica a manera de una “Cascada Verde”

  3. Área de observación de cielos oscuros en el área vegetada del bosque

  4. Área de reuniones grupales para 50 personas mediante un pequeño anfiteatro al aire libre utilizando parte de la estructura existente de las gradas para estos fines

  5. Círculo de meditación (para ±20 personas) al aire libre en el área vegetada del bosque

  6. Laboratorio vivo para proyectos de investigación con diferentes facultades del recinto

 

Al hacer una síntesis de estas estrategias, medidas de conservación y usos propuestos se proyecta un concepto inicial de Bosque Universitario como el que se ilustra a continuación.

El futuro del Bosque Universitario se dará en función del alcance de los recortes presupuestarios impuestos por la Junta de Control Fiscal que actualmente opera en el país.

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