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Separación en la fuente: Vital para el reciclaje

Por: José Alsina

 

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imagen del mundo con el simbolo del reciclaje sobre esta

San Francisco y Portland son ejemplo de ciudades que están aprovechando al máximo los recursos llamados “basura”. La clave en estas urbes visionarias es el recogido por separado del material reciclable, del orgánico y de la “basura”. Las personas líderes y la ciudadanía de estas ciudades se toman en serio el negocio del reciclaje y dedican el tiempo, la planificación y los recursos necesarios para lograr desviar de los vertederos hasta el 77% de la llamada basura. De esa manera, a la vez, crean miles de empleos, obtienen millones de dólares por la venta y reutilización de los materiales recuperados y se ahorran las tarifas (“tipping fees”) y el manejo de los vertederos. Para lograrlo, equipan cada hogar con tres contenedores: uno para plásticos, vidrios, periódicos y latas, el segundo para grama, hojas, comida, carnes y otros orgánicos y el tercero para “basura”. El contenedor de la “basura” no puede exceder el nivel de la tapa y no se debe utilizar bolsas plásticas en el contenedor de reciclaje, ya que daña los sistemas de separación.

De utilizar bolsas plásticas para los orgánicos, éstas deben ser compostables (certificadas). Cada nueva persona residente debe firmar un contrato con la compañía de servicios de recogido y recibir una orientación del sistema. ¿De dónde obtienen el dinero para funcionar? En Portland cobran una tarifa de $85 la tonelada por enterrar basura en el vertedero y, de este monto, desvían una porción significativa hacia la agencia a cargo de coordinar todo el reciclaje, compostaje, mercadeo, orientación y cumplimiento. (Esto contrasta con los $35 por tonelada cobrados en Puerto Rico). Esta agencia llamada “Metro” es la encargada de planificar, de establecer políticas y niveles de reciclaje y de facilitar el establecimiento de plantas de composta, entre muchas otras actividades.

Actualmente, el gobierno de Puerto Rico tiene muchas propuestas de compañías que intentan separar y recuperar parte del material reciclable de la “basura”, pero el costo de esta operación y el nivel de contaminación de los materiales hace poco costo efectiva la operación. Además, genera cantidades considerables de material residual que no se puede reciclar y que estaría altamente contaminado. Hagamos lo propio, lo sensato, lo conveniente y establezcamos separación en la fuente (en los hogares y negocios). Luchemos por un Puerto Rico que invite a la convivencia, a la sostenibilidad, balanceado con una economía fuerte y un futuro brillante.

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